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Recetas de mi abuela (legado culinario)

Escrito por: Ariana Mendoza Rodriguez

Cuñapes y Torta de Penco, recetas bolivianas!

desde que me mudé a Berlín voy aprendiendo (sin parar) nuevas recetas bolivianas, y debo admitir que las que más difruto son esas que heredo de mi abuela Delia, la mamá de mi mamá, cómo la amo!

Ella me las dicta por teléfono, luego de preguntarme cómo estoy y qué comimos, y procede casi siempre así:

“tienes donde anotar?” pregunta,

y sin importar mi respuesta comienza a dictarmela….

“ésta es bien facilita”, dice ella.

(con el tiempo aprendí que grabarla es mas fácil que anotar a la par ;) )

Hagamos énfasis en lo fácil que tienen que ser las recetas que selecciono porque sino pierdo el interés y la motivación.

A medida que mis hijos crecen, me doy cuenta que cocinar, hornear y el simple hecho de pasar tiempo junto a los chicos (y en otras palabras “hacer que me ayuden”) se hace más divertido al convertirse en una evento o actividad familiar, dandolés al mismo tiempo la oportunidad de aprender todo lo que yo aprendo y heredo de mi abuela.

Espero así conozcan no sólo recetas del país de origen de sus padres, sino también disfruten de las delicias que tiene Bolivia independientemente de donde estén, y tener presente a la familia y pedacitos de su procedencia, y puedan también pasarselas a sus futuras generaciones.

Hoy comparto con ustedes éstas dos recetas:

Cuñapes, panecillos de queso.

los ingredientes para aproximadamente 20 a 25 unidades, según el tamaño de las bolitas que hagan, con ningún grado de dificultad: más fácil no hay.

2 Tazas de harina de yuca (yo la compro en tiendas asiáticas en Alemania)

2 Tazas de queso desmenuzado (yo mezclo queso feta fresco y mozarela rayados)

2 huevos enteros

2 piscas de sal

10 cucharadas de leche

mezclamos todos los indredientes y hacemos bolitas, haciendoles un hueco por detrás para que se inflen. Calienta el horno 5 minutos antes de meterlos a 180 grados, y déjalos de 12-15 minutos hasta que se vean doraditos.

Listo! van muy bien a la hora del té, con dulce de leche ó leche condensada encima, a mí me gustan con un cafe cortado.

la parte que más me gusta, es aprender junto a ellos

la parte que más me gusta, es aprender junto a ellos

La segunda receta de hoy:

Torta de Penco.

la preparamos todos para una ocasión especial.

la preparamos todos para una ocasión especial.

Con esta demoras más, pero les aseguro que vale la pena. Intentalo.

Ingredientes:

4 tazas de harina

4 cucharadas de margarina o mantequilla

4 yemas de huevo

2 cucharadas de azucar

2 cucharillas de royal

1 cucharilla de sal

1 vasito de singani (ojo, solo un vasito)

1 taza de leche de vaca

2 frascos de dulce de leche y

coco rayado.

Mezclar la masa, primero los ingredientes secos y añadir el resto hasta tener una pasta suave, luego separala en 6-7 bolitas del mismo tamaño, metelas al refrigerador por 1 a 2 horas.

Pre-calentar el horno a 200 grados. Fuslerear cada bolita hasta tener redondos planos (no muy delgados), meterlos uno por uno en el horno, o en fila si entran más bandejas en sus hornos.

Hornear por 12 a 15 minutos a 180 grados, hasta que estén dorados.

Luego que se enfrien, empezar a armar la torre con dulce de leche y coco en medio.

Aquí una idea de cómo se ve luego de la paciencia en el proceso:

 

Torta Penco madre e hija

Torta Penco, madre e hija

Un gran abrazo y mucha diversión compartiendo recetas familiares con sus hijos.

Y a comer deli, se dijo ;)

Ariana

 

 

 

 

Cocinamos juntos?

Escrito por: Ariana Mendoza Rodriguez

Cuantas veces tenemos que sentarnos más del tiempo normal en la mesa a la hora de la comida, esperando a que nuestros hijos terminen su merienda? y claro, a esas alturas ésta ya ni sabe bien porque está fría (espero esa sea la única razón porque admito no ser la mejor cocinera aunque me encante comer).

Cuántos de nosotros nos vemos obligados a practicar nuestras habilidades de negociación ofreciendo tiempo de televisión a cambio de unas 3 cucharas más? y me río y digo: “madre mía, las que te hice pasar yo”. Recuerdo las veces que le intentaba dar restos de mi comida a mi perro por debajo de la mesa para terminar más rapido cuando no me permitían dejar la mesa sin antes terminar de comer.

Ahora más que nunca, con el confinamiento del COVID-19, nos toca cocinar todos los días. No se cómo era y es para ustedes, pero en nuestro caso, ambos trabajabamos a horario contínuo, solíamos recoger a los niños a media tarde (ya almorzados, pero de igual manera con hambre) y la comida que preparabamos para la cena alcanzaba para el día siguiente también. Mi esposo y yo nos turnamos para cocinar. Y cuando es mi turno, cruzo los dedos para que no me digan: “de nuevo salmon con brocoli y arroz? pero si comimos eso hace dos días” (jajajaja, un plato fácil de hacer y saludable, según yo). Imaginense sus caras de pena. “si supieran la suerte que tienen”, les repito, con el riesgo de sonar como disco rayado: “hay niños en este mundo que no tienen nada que comer, así que coman y agradezcan”.

Ahora tenemos, como muchos de ustedes, que hacer de todo (trabajar, ser profesores y cocinar), así que a raíz de este nuevo reto, mi desesperación y ganas de superación en el ámbito de la cocina es que empece a buscarle solución a estos 3 problemas que detecte durante este confinamiento alrededor del tema “cocina”.

La falta de:

1. paciencia en la mesa y sobremesa (ni debería existir la “sobremesa” la verdad!),

2. creatividad, destreza culinaria y poder de convencimiento a la hora de la comer, y

3. un espacio y tiempo extra para que me cuenten sus cosas, ya que la parte de mi rol de chofer que les había contado en otra ocasión me daba esa posibilidad (ojo que no extraño para nada esa parte de mi “antigua normalidad”, el ser mamá chofer, el resto que les describo en ese post sí), y el estar corrigiendo tareas lado a lado no lo garantiza.

Y así re-definimos una vez más nuestro menú de la semana, añadiendolos a ellos, a los más pequeños, como responsables y eligiendo recetas de cocina, en este caso, de dos libros (en alemán) hechos para ellos, que debo decir, son lo máximo.

 

Ahora amo cocinar mientras sea con ellos.

All rights reserved @Love2betheirmom

El primero (el de la foto) nos da una variedad de recetas fáciles de comida internacional: Grüner Reis und Blaubeerbrot, lieblingsrezepte für kinder aus aller Welt. escrito e ilustrado por Felicita Sala; y el segundo nos ofrece recetas divididas y utilizando los ingredientes de las 4 temporadas del año, enseñandonos a cocinar con conciencia: Clever Kochen, das Kinderkochbuch, ilustrado por Kitty Kahane y Jacoby Stuart, Kimba BT. Si tuvieran consejos de libros en español por favor escríbanme, me encantaría conseguirlos. Gracias de ante mano!

cocinando juntos. derechos reservados @love2betheirmom

cocinando juntos. derechos reservados @love2betheirmom

La pequeña nos lée las receta en voz alta, o se turna con el mayor que ya pica los ingredientes y ambos disfrutan de esa admiración que se desparrama de nuestros ojos de padres, cada que nuestros hijos aprenden a hacer algo más, por más básico que sea. Ellos perciben ese amor y orgullo por medio de nuestra mirada, asi que a celebrar cada paso como el logro que és y por más pequeño que este pueda ser.

Esta semana por segunda vez nosotros, los padres, nos sentamos a ser servidos, y no sólo pudimos así enseñarles a cocinar sino que con muchísimo gusto disfrutamos de la hora de comer juntos mucho más que antes. Y ellos ahora tienden a presentar/servir su comida en forma de corazón y me dicen: “está hecha con mucho amor,” y yo me derrito.

Eso sí no despeguen el ojo para ayudar y evitar accidentes en la cocina ó estar de paparazzis, que esos momentos se lo ameritan ;) .

El tiempo de cocinar se convirtio en otra actividad de familia adicional que ahora puedo decir, disfruto mucho más que antes. El cocinar inspira la lengua, ya sea para charlar más o abrir ese apetito y yo ando feliz de seguir escuchando sus “secretos” en ese “nuevo espacio” y verlos crecer y aprendiendo a ser independientes.

En conclusión, por primera vez puedo decir AMO COCINAR, mientras sea con mis hijos, claro está.